que no te derribe el miedo..
vuelve a empezar..
que no se te apague el fuego..
fondo del mar...
pa' las culpas y los miedos...
Vuelve.. vuelve... vuelve a empezar
Vuelve a Empezar...
Nunca nos imaginamos que estamos rodeados de gente invisible, no es broma, es cierto, no hablo de gente con poderes de invisibilidad sino de gente que es invisible ante nuestros ojos, personas que simplemente vemos que ocupan un lugar en el espacio, en la iglesia, en el trabajo, en el colegio, en la calle, gente que ya es común verla en el mismo lugar, el mismo día haciendo casi siempre lo mismo, personas que quizás conocemos o quizás no nos damos a la tarea de cruzar palabras con ellos, pues al fin y no tienen relevancia en nuestra vida. Gente tan diminuta y pequeña ante nuestra mirada, que a la vez es tan grande y maravillosa en su corazón, gente que se levanta un día más a hacer lo que parece cotidiano en su vivir, el mismo niño que va al colegio y los demás lo ignoran, la misma mujer que madruga por ir a trabajar y la miras subiendo el mismo bus, el mismo joven que se pone una suerte de traje formal para pararse y saludar a todos en la entrada del baño de una iglesia… en fin ¿a quién le importa la vida de cada uno de ellos? ¿Acaso tendrán problemas? No lo creo su vida es tan rutinaria. Nadie apostaría que la mujer que madruga y tiene problemas en su hogar en 5 años de esfuerzo logre que sus hijos sean empresarios y ellos la liberen de deudas. No creerías que aquel niño rechazado por sus amigos hoy sea el que les esté pagando el sueldo a los que una vez le rechazaron. No creíamos dar un centavo por un simple diácono de baños de iglesia, que hoy puede tener gente pidiéndole consejos día a día y verlo dirigir varias iglesias llevando el Evangelio de Salvación.
El estilo de Dios es inusual, usa lo que nadie usa, ve lo que tú no ves, llama a las cosas que no son… para que sean; No menosprecies a los pequeños que tienen ideas nuevas porque mañana pueden ser tus gobernantes (Génesis 37), ni pienses que Dios no usará a un pequeño con su guitarra porque mañana puede ser tu Rey (1 Samuel 16), o a una anciana que piensas que ya vivió suficiente porque de ella puede salir una gran nación (Génesis 21), No ignores al pequeño hijo de carpinteros humildes… porque quien sabe, quizás, tal vez y mañana ese pequeño sea el Salvador del Mundo (Filipenses 2.6-11).
